“Somos jóvenes y no trabajamos, es un gran sacrificio poder encontrar este dinero. No hay futuro en el país. No hay condiciones para vivir. Así que tienes que pensar en irte”, dice Marie Wildrène Bonhomme, quien pagó 350 dólares a una agencia de viaje en agosto de 2021 para conseguir una visa dominicana y poder salir de Haití.

Luego de unos meses, le devolvieron el pasaporte sin visado y 200 dólares del total pagado; perdió el resto y no ha podido salir. Supuestamente el agente que le haría el trámite quedó atrapado en Juana Méndez, ciudad fronteriza a donde se dirigió para gestionar la visa fácilmente. “Conozco a otras personas que han experimentado la misma situación. Gente que perdió su dinero”.

En Haití hay un “mercado negro y paralelo” en la emisión de visas, admite desde la sala de su casa en la catastrófica ciudad de Puerto Príncipe, el excanciller haitiano Claude Joseph. Algunos, como Wildréne son estafados por las agencias de viaje y agentes que ofrecen estos trámites en un mes. Sin embargo, de acuerdo con la Cancillería dominicana las solicitudes de visas deben ser personales y directamente en el Consulado o la Embajada, de no ser así es un proceso irregular, indica la Ley 875 sobre Visados.

“La estructura de este mercado negro es que ya la población no tiene acceso directo al consulado, es decir si viene al consulado con sus documentos y su dinero, no tienen acceso, dicen que no hay visas. Entonces te fuerzan a pasar por unas agencias que trabajan con el consulado y es a través de esa agencia que tienes que pasar y ellos ponen el precio que quieran”, explica Joseph, en una entrevista en septiembre para esta investigación de Listín Diario y CONNECTAS.

Entre 2020 y 2021, la emisión de visas dominicanas en Haití aumentó en un 41%. Aunque no se puede comprobar que el incremento se deba solo a las agencias, sí es un reflejo de la desesperación de los haitianos en escapar del territorio donde justo en ese último año fue asesinado su presidente Jovenel Moïse, tuvieron un terremoto mortal y 767 personas murieron por covid-19, además del impacto de otras enfermedades.

De hecho, de 2015 hasta el primer semestre de 2022, el 89% de las 818,885 visas emitidas desde misiones dominicanas se entregaron a haitianos, según datos de la Cancillería proporcionados para esta investigación. Solo desde Puerto Príncipe, en el barrio de Pétion-Ville, salieron 269,625 pasaportes visados, la mayoría de negocio múltiple (NM), que representa el 89%. La de turismo múltiple (TM) está en segundo lugar con 35,065 y, en el tercero, turismo simple (TS) con 12,213.

En ese periodo, las misiones en Haití tuvieron ingresos de 64,214,645 de 85,748,330 dólares, que representa el 75% del total del dinero que recibieron los consulados dominicanos en el mundo.

No es fácil determinar cuánto cuesta oficialmente cada visa. Dentro de los datos oficiales de la Cancillería existe una disparidad entre los precios del visado dominicano. La vigente resolución 2-07 del Ministerio de Relaciones Exteriores señala que deberían ser entre 40 y 60 dólares, dependiendo el tipo. Pero en la información entregada por esta misma instancia, luego de una consulta realizada para este reportaje, se indica que las visas cuestan 70, 80, 85 y 90 dólares, también dependiendo la categoría. Sin embargo, los afiches colocados en los consulados dominicanos en Haití y publicaciones en sus redes sugieren que el costo puede ir desde 175 para niños hasta 225 dólares para un adulto.

Estas variaciones evidencian una desorganización en los precios que hace imposible determinar exactamente cuánto dinero manejaron los funcionarios consulares en Haití durante los últimos años. Por ejemplo, de cada visa emitida, el Consulado debe quedarse con 10 dólares para gastos administrativos y operacionales y la Cancillería con 20, según la resolución vigente. Pero de ese dinero que sobra no se sabe su destino ni uso, al menos esta interrogante no fue aclarada en los más de 132 correos enviados ni en las 22 solicitudes realizadas al Ministerio de Relaciones Exteriores como parte de una investigación de Listín Diario, publicada el 18 de abril de este año.

En este contexto, el legislador de la provincia fronteriza Elías Piña, Yvan Lorenzo, propuso en 2021 un proyecto de ley sobre funciones consulares en busca de estandarizar las tarifas  y que las recaudaciones de estos servicios sean depositadas en una cuenta única en la Tesorería Nacional, aspectos que actualmente no son abordados en la normativa vigente para el sector. El Congreso Nacional aún no tomó en cuenta esta iniciativa.

En octubre de 2020, Enrique García, director general de Migración en ese entonces, expuso que los cónsules dominicanos en Haití tenían un negocio en la expedición de visas.  Sin embargo, la denuncia no fue tomada en cuenta. Su predecesor, el actual director Venancio Alcántara, no quiso referirse al tema.

Joshua, un periodista haitiano, es otro ejemplo de esta irregularidad. Ha aplicado tres veces a la visa dominicana pero nunca pudo ingresar a la oficina consular, por eso sus opciones fueron agencias de viaje o “terceros”.

El Gobierno ha realizado algunos cambios tímidos intentando solucionar la problemática del mercado paralelo de visas y desde que asumió el cargo en diciembre de 2021, el cónsul dominicano en Juana Méndez, Margarito de León, dice que ha eliminado a los “colaboradores del consulado”, porque los agentes tenían un “negocio al margen”.

“Encontramos que había una gran cantidad de personas, un número indeterminado, quienes eran los que manejaban el control total del acceso al consulado. Porque como el consulado estaba hacinado, estaba sometido a una especie de cerco humano (…) Las personas no podían acceder a buscar una visa. Ese control lo tenía ese grupo afuera, incluso intimidaban a cualquier ciudadano para que no pudiera acceder al Consulado”, asegura De León.

De León era subdirector nacional de Investigaciones de República Dominicana cuando estalló un sonado escándalo de supuesta venta de visas, con el que se destituyó al anterior cónsul de Juana Méndez, José Altagracia Valenzuela Arias.

Visas sin rostro: el “modus operandi”

Las agencias de viaje, tanto reales como las que tienen direcciones ficticias, se han multiplicado. Además, el precio de la obtención de este visado por agencias aumenta cada año. Para 2021 el promedio era 400 dólares; en la actualidad es de aproximadamente 600.

El aumento del valor en el mercado negro de visas está relacionado con “un mecanismo de intermediación que sirve para manipular y extorsionar, en el que el Consulado dice que no hay visa, pero las personas las pueden conseguir a través de agencias”, explica el senador Yvan Lorenzo, afirmación en la que coincide el excanciller Claude Joseph. Es decir que se genera una demanda de visas que incide en el incremento del precio.

Anabelle es la dueña de una agencia de viajes en Puerto Príncipe y aclara que las agencias no emiten la visa, sino que pasa por diferentes procesos y personas hasta llegar al Consulado. Esta ruta comienza cuando el solicitante le entrega al agente el pasaporte y el dinero; ella dice que se queda con 20 dólares del total pagado, y le paga otros 20 a una persona de “su confianza”, y así va pasando por otras tres manos hasta llegar al Consulado donde, según revela, se pueden quedar con hasta 400 dólares.

Los solicitantes no son solo de Haití. Algunos haitianos solicitan la visa desde República Dominicana para regularizar su estatus. Así hizo Marcos quien en 2007 entró a territorio dominicano ilegalmente y, meses después, pagó 300 dólares a un buscón (persona que realiza los trámites de visas dominicanas) que viajaba semanalmente a la ciudad de Belladere, en Haití. Al cabo de un mes, la visa de negocios estaba en sus manos en Santo Domingo.

Aunque a veces la agencia promete un tiempo de entrega, Anabelle señala que cuando se agotan las visas en el Consulado, se puede posponer. Así lo explica también Haideal Travel Agency, otra de las tramitadoras consultadas, que admitió en 2020 sobre las demoras que “el cónsul no ha regresado con la nueva visa para imprimir, los pasaportes ya están dentro del Consulado”.

A mediados de año, la Cancillería confirmó en un documento entregado a este medio que no había una cifra o cuota específica de visas por misión consular, y que todo dependería de la cantidad de solicitudes que reciban. La respuesta de la Cancillería a un nuevo pedido de información sobre las solicitudes de los últimos siete años solo se limitó a las 726,300  visas que habían entregado.

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