Pese al Tribunal de Primera Instancia de Puerto Rico archivar el pasado 21 de julio la denuncia por violencia doméstica que hiciera su sobrino Dennis Yadiel Sánchez, quien también pedía una orden de protección a su favor, el artista puertorriqueño Ricky Martin presentó una demanda contra el joven de 21 años por extorsión, persecución maliciosa, abuso del derecho, y daños y perjuicios.

“Este caso trata sobre un artista de fama mundial, quien está siendo perseguido, asediado, hostigado, acechado y extorsionado por una persona desajustada cuyo interés es obtener un beneficio económico o de lo contrario, continuará su afán de asesinar la reputación e integridad del artista. La situación ha continuado a pesar de que el demandado desistió voluntariamente de una acción que había comenzado en contra del demandante, basada en falsedades, durante la cual admitió bajo juramento que nunca había sido agredido sexualmente por el demandante”, cita la introducción.

De acuerdo con la demanda, el cantante de “Livin’ la vida loca” tuvo daños en su reputación y  “daños pecuniarios” que de manera económica pueden suponer unos $20,000,000 y  $10,000,000, respectivamente, por lo que Martin estaría exigiendo como compensación aproximadamente 30 millones de dólares.

El documento legal también señala que el ahora demandado le enviaba hasta diez mensajes en un día a través de Whatsaap o Instagram, además sin ningún sentido. Entre esos textos, alegadamente Sánchez expresó a su tío llevar a los hijos de este al cine, y otro, donde decía le había creado una cuenta en la red social a los menores.

“Desde aproximadamente octubre de 2021 hasta enero de 2022, el demandado Sánchez estuvo enviando constantes mensajes al demandante mediante las plataformas WhatsApp y en Instagram. En ocasiones, los mensajes excedían más de diez en un solo día. En su mayoría, los mensajes eran diatribas sin sentido y sin propósito particular alguno, escritos, a todas luces, por un individuo desajustado. No obstante, el demandante, en rol de tío, los contestaba cuando podía, intentando proveerle palabras de aliento y deseos de superación”.

“Naturalmente, el demandante, quien no deseaba de manera alguna que se publicara ninguna información de sus hijos sin su consentimiento, se consternó sobremanera e ignoró todos los mensajes que el demandado Sánchez le envió subsiguientemente”.

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