Cuando el nuevo coronavirus inició su ataque en Europa, Italia fue el primer país que sufrió los embates de la enfermedad en febrero pasado. Ahora, los enfermos que lograron superar el virus, pueden hablar sobre su experiencia al enfrentar una infección nueva, desconocida para el mundo en ese momento.

Los pacientes recuperados de COVID-19 dan negativo al virus, pero sienten que “nunca termina”. Esta es la experiencia generalizada de varios italianos que narraron al New York Times cómo son sus días después de sobrevivir a la enfermedad.

La profesora de física y matemáticas, Martina Sorlini, narró a la publicación que, aunque la tos y el dolor de garganta desaparecieron, la fiebre no. Enfermó a principios de marzo y tres semanas después recuperó el gusto y el olfato, pero hasta mayo, su fiebre persiste, aunque no alta. “Nunca termina”, expresó y afirmó que dar clases en línea a sus estudiantes de secundaria es una experiencia agotadora.

Algo parecido vive Morena Colombi, una mujer de 59 años que, cinco semanas después de cursar la enfermedad, regresó a su trabajo como desarrolladora de colores en una empresa de cosméticos, pero que sigue sufriendo dolor muscular y falta de aliento. Y así ha sido la vida para ella durante 11 semanas: “Lleva mucho tiempo, no puedo volver a mis ritmos normales”, dijo.

Ingrid Magni, de 44 años, comenzó con fiebre y escalofríos el 21 de marzo. Tres semanas después vinieron intensos dolores de cabeza que sólo puede enfrentar con analgésicos y reposo. “Nunca me dejó”, asegura.

Albertina Bonetti, de 77 años, comenzó con fiebre, náuseas y diarrea el 7 de marzo. Luego sufrió un intenso dolor en las piernas que le impedía levantarse. Necesitó un tanque de oxígeno desde el 20 de marzo hasta finales de abril, aunque dio negativo en una prueba. Todavía en mayo siente fatiga y dificultad para respirar. El virus “deja algo dentro de ti y nunca vuelves a ser como antes”, le dijo al NYT.

Algunos médicos del norte de Italia han observado que la convalecencia puede durar hasta 60 días para algunos pacientes, particularmente para quienes cursaron la infección con síntomas ligeros, sin neumonía, pero que describen la sensación de tener los huesos rotos, molestias estomacales, fatiga, y días buenos y malos sin patrón aparente, durante semanas.

Fuente: La Opinión

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