Se ha marchado Augusto Guerrero. Durante 42 años fue productor general del más importante programa diario de variedades de la Republica Dominicana, el Show del Mediodía.

Se nos ha ido los 76 años de edad. Estuvo al frente, de lunes a lunes, de las entregas del espacio meridiano.

Se ha ido dejando millares de horas del espectáculo televisivo mas trascendente, el archivo audiovisual que documenta la época de oro del merengue dominicano, (testimonios audiovisuales que deberían ser donados -en copia- al Archivo General de la Nación.

Con su grave voz, su visión creativa para la televisión, su sentido de solidaridad para con sus colegas, su fortalecida hermandad no sanguínea con los compañeros de trabajo, Augusto supo conducir de El Show del Mediodía hasta transformarlo en parte de la vida nacional de la comunidad. Era un espacio, creado por Mac Cordero y José Joaquín Pérez en 1968, de recepción televisiva líder  obligatoria, luego de ser adquirido por José Augusto Thomen, para entonces líder empresarial televisivo y publicitario desde Publicitara Retho.

Su talento, combinado con el de Yaqui Núñez del Risco,  llevaron a ese programa a la cúspide del gusto popular,  punto del cual descendió por algunos años, hasta ser retomado por Iván Ruiz con la perspectiva de la Telerrealidad, que lo ha catapultado hasta niveles de teleaudiencia sin precedente, lo que le hizo obtener, por primera vez, el Premio Soberano al Programa Diario de Variedades, en 2016, luego de 23 nominaciones que no fueron coronadas con el estilizado trofeo, negativa de la cual me siento en parte responsable por haber sido jurado y /o opinante, por lo cual presento mis excusas.

El entramado de afectos que creó Augusto Guerrero, una de las marcas históricas de la televisión inspiracional dominicana, fue fuerte y amplio, por lo que hoy día describir el dolor de su partida resulta una labor inabordable. El iluminado escrito publicado en redes sociales por Luis Medrano, para entonces parte de su equipo, es desgarrador.

Cierto que venimos al mundo para irnos un día. Cierto que la muerte es inevitable. Cierto, igualmente que hay muertes que nos marcan de forma singular. La de Augusto Guerrero, es una de esas muertes.

¡Hasta pronto amigo!

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