Al menos 8 estudiantes chinos que viven en Sidney (Australia) han sido convencidos para fingir su propio secuestro virtual y exigir así un pago por su liberación a sus familiares, según informa el Daily Mail.

Los pagos para el rescate han oscilado entre los 20.000 y los 2 millones de dólares. En total esta estafa ha costado a sus familias al rededor de 3 millones de dólares. La policía de Nueva Gales del Sur se encuentra trabajando junto al gobierno chino para esclarecer este asunto.

Los delincuentes llaman a su víctimas -hablando siempre en mandarín- haciéndose pasar por un representante de las autoridades chinas que les convence de haber sido implicados en un crimen en China. En consecuencia, para evitar ser deportados y abandonar así su educación en Australia, deben pagar.

El modo habitual por el que operan los estudiantes para fingir su secuestro es reservar en un hotel y después enviar un mensaje a sus familias explicando que han sido secuestrados. Tras este mensaje, no deben usar su teléfono ni sus redes sociales. Los criminales piden que envíen a sus familias una foto atados, con los ojos vendados o bien una grabación de voz pidiendo ayuda.

Los familiares deben transferir grandes cantidades de dinero a cuentas bancarias desconocidas. Si funciona esta extorsión, los criminales continúan apretando a las víctimas para conseguir aún más dinero. Según la policía australiana, uno de los casos más graves ha sido el de una familia que llegó a pagar 2 millones de dólares por la liberación de su hija.

Los estafadores seleccionan a personas vulnerables de esta comunidad china en Australia aprovechando su poco arraigo para evitar que puedan contrastar este tipo de amenazas. En mayo, la policía australiana ya alertó de este tipo de estafas. Las autoridades australianas junto al consulado chino de Sidney están trabajando para difundir la advertencia.

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