Nadie sabe cómo ni cuándo el amor y el sexo, juntos o por separado, llamarán a nuestra puerta. Con innumerables disfraces se acercan a nosotros para hacernos más vulnerables a sus deseos. El sociólogo italiano Francesco Alberoni explora ahora, para Efe-Reportajes, la galaxia de acuerdos y desacuerdos entre amor y sensualidad y da otra vuelta de tuerca a sus revolucionarias teorías que lleva difundiendo desde hace treinta años, hablando ahora sobre sexo.

El sexo impersonal, el personal, la amistad erótica, el enamoramiento, el amor que dura, el amor que se pierde… Cada estadio tiene su momento en función de la vulnerabilidad y el estado de ánimo de los individuos. Alberoni teoriza que cuando el amor entra en nuestras vidas se da el primer paso para el movimiento colectivo, ya que el amor hacia una persona implica introducir su universo en tu mundo y viceversa. De este modo, se crea una amplia colectividad.

El lenguaje del amor es infinito. Tanto puede ser puro, fino o poético como ardiente, obsceno y sublime. Para evocar estas emociones, Alberoni no se ha querido privar de ninguno de estos lenguajes y ha mantenido en cada uno de los relatos que narran sus protagonistas la oratoria que le corresponde. Para hablar de sexo se necesita utilizar el lenguaje médico de la psicología, el lenguaje más obsceno y el lenguaje del amor, ya que “si omitimos uno de los tres no existe la experiencia sexual”, afirma Alberoni.

El máximo placer, sólo con una sola persona

Con la llegada de los setenta llegó la libertad sexual y se levantaron los tabúes para hablar y practicar el sexo sin ningún tipo de problema. Sin embargo, las investigaciones de Alberoni distan mucho de confluir con esta idea de “amor libre” que tan aplaudida fue y es hoy en día. Haciendo un símil vinícola, Alberoni afirma que “de igual modo que cuando vas borracho no disfrutas del vino, el máximo placer sólo lo obtienes con una sola persona”. “La orgía es un estadio de euforia y nada más”, constata.

En sus investigaciones, Alberoni insiste en distinguir entre el enamoramiento genuino y los arrebatos erótico-amorosos en los que predomina la falsedad. La única manera de evitar un enamoramiento es huir, ya que “si escapas de él no pasa nada, pero si te atrapa ya es irreversible”, asegura. La autenticidad del sentimiento amoroso implica mirar al amado o amada como el único sujeto posible e insustituible del amor y es una experiencia de liberación que otorga pureza y renacimiento personal.

Vivir con y para la persona amada es la versión idílica del amor. Si se consigue llegar a este estadio de armonía, el amor trasciende a un nivel que no sólo envolverá a la pareja, sino que acabará arrastrando como un imán al universo que rodea a los dos enamorados para formar una colectividad. Sin embargo, este “comunismo amoroso”, como lo define Alberoni, no se puede dar si el sentimiento amoroso no es sincero y se trata meramente de pasión y erotismo. En este caso, el abismo social tenderá a asomar la cabeza, porque es muy sencillo “pasar del fuego al hielo” y que se rompan unas relaciones que se creían sólidas.

¿Qué se busca en una relación?

Cada relación nueva supone una reinvención de uno mismo. Lo primero que se busca en una nueva relación es, según Alberoni,”un amor pasional, intenso, para que llene el momento sin pensar en un futuro más lejano que la mañana siguiente. En su opinión, “hoy en día, las relaciones empiezan con el sexo y es después de pasar por la cama cuando las personas se dan cuenta que están con un desconocido”.

La gente cambia con el tiempo, y muchas veces el sentimiento amoroso no es capaz de seguir el ritmo de esta transformación personal. El amor a primera vista es prácticamente una utopía para Alberoni. Aunque es cierto que una persona puede sufrir un flechazo y sentir amor en un segundo, ha de ser también capaz de amar a la persona cuando aprecie sus diferentes formas. De lo contrario, el amor a primera vista no habrá sido un amor genuino sino “un brote de pasión disfrazado de amor”.

Enamorarse no es una acción voluntaria, ocurre sin más. A pesar de las reticencias que pueda tener una persona al amor, en el momento en que está baja de defensas puede sufrir una sorprendente revelación, el amor a primera vista. A partir de aquí se inicia el proceso para averiguar si lo que realmente se siente es amor o como lo define Alberoni, “el proceso de creación de la pareja o el proceso de renuncia”.

El enamoramiento, una locura con límites

“El enamoramiento es terror, es locura, es abismo”, afirma Alberoni. El proceso hacia el amor es desenfrenado, pero una vez se supera el paso del estado incandescente del enamoramiento al amor, “hay que poner límites”. Estos límites no se imponen, sino que son un pacto entre la pareja para no caer en una dependencia que podría desembocar en la pérdida de identidad. “El hombre es libre y, cuando es esclavo, desaparece el amor”, argumenta.

El amor no es sólo fruto de un loco proceso de enamoramiento, sino que también florece ante la posibilidad de la pérdida. La pasión reaparece muchas veces cuando un individuo piensa que va a perder el objeto de su amor. Sin embargo, es una pasión efímera justificada por el miedo a la pérdida. Una vez se asegura de nuevo el amor, la pasión tiende a apagarse de nuevo.

Amor genuino, amor pasional, amor irracional… Da igual qué tipo de amor sea, pero hay que experimentar alguno de ellos para vivir plenamente. Esta es una de las conclusiones a las que ha llegado Alberoni en sus estudios sociológicos. “Se puede vivir sin amor, sin hacer el amor, pero no se puede vivir sin la experiencia”.

La experiencia del amor también es relativa según el género. Aunque las mujeres pueden ser tan promiscuas como los hombres “la mujer quiere algo que diferencie al hombre que ella tiene”, opina Alberoni.

Un sociólogo revolucionario

Este revolucionario en las teorías sobre el sexo y el amor nació en Piacenza (Italia) en 1929. La filosofía ha sido siempre su asignatura pendiente, pero el estudio de la carrera de medicina le permitió también acercarse a la psicología, disciplina que le fascinaba. Sus investigaciones han desembocado hacia el campo de la sociología y, concretamente, se ha centrado en el estudio de los movimientos colectivos.

Reconocido mundialmente como sociólogo, Alberoni se ha labrado también una gran fama como escritor. Sus obras, a caballo entre el ensayo y el género académico de investigación, han sabido encontrar el equilibrio para una fácil comprensión. Además de la escritura científica, Alberoni colabora con una columna semanal en el diario italiano Il Corriere de la Sera.

Su libro de estrella, “Enamoramiento y amor”, fue escrito en 1979, seguido de “Te amo” (1996) y el actual “Sexo y Amor”, de las editoriales italianas Rizzoli y la española Gedisa, termina la trilogía de este tema tan apasionante para todos. Nj-it/Efe-Reportajes/ Claudia Safont

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