Todo pasó muy rápido. Nos veíamos cada semana y cuando anunciaron la cuarentena, no nos vimos más. Así, de repente. Ahora nos extrañamos, hablamos todos los días, pero no sé si la lejanía y la incertidumbre vayan a matar la relación”, cuenta Sandra Rodríguez, una bogotana de 33 años.

Millones de parejas en todo el mundo –especialmente jóvenes– se han visto obligadas a separarse: por vivir en casas diferentes, por acompañar y cuidar a sus padres, etc. Y el hecho es que la mayoría no sabe muy bien cómo manejar esta situación.

«La posibilidad de que esta crisis se extienda durante meses es latente, lo que dificulta hacer planes a largo plazo de cualquier tipo»

El siquiatra Rodrigo Córdoba explica que la inquietud es normal si se tiene en cuenta que “nadie sabe qué pasará con este momento de la historia, y la posibilidad de que esta crisis se extienda durante meses es latente, lo que dificulta hacer planes a largo plazo de cualquier tipo”.

“Eso –añade– genera sentimientos de frustración, desasosiego e incertidumbre. En algunos aumenta el nivel de ansiedad y en otros, aunque es la excepción, aparece una sensación de alivio. Pero lo que termina generalmente dándose es una sensación de ausencia y de vacío”.

Ahora, la situación actual no afecta a todas las parejas de la misma forma. María Alexis Martínez, sicóloga clínica y docente de la Universidad de los Andes, explica que una relación de larga data, que tiene canales claros de comunicación y una dinámica sólida, puede sufrir menos con la distancia. Incluso, anota, “esto podría darles un aire”.

Muy diferente es el panorama que enfrentan las parejas que están en una etapa inicial del romance o en una fase previa a irse a vivir juntos, pues en estas fases “lo más interesante es pasar tiempo juntos, hacer cosas juntos. Y es claro que este tipo de relaciones corren el riesgo de enfriarse con la distancia”, explica Martínez.

Es una oportunidad

¿Cómo asumir esta nueva forma de vida y de relación? No hay una respuesta única, pero los expertos dan varios consejos.

La mejor manera para combatir la incertidumbre, dicen los sicólogos, es anclarse al presente. Es una herramienta poderosa para evitar la ansiedad, teniendo en cuenta que no está claro cuándo podremos ir de nuevo a un restaurante, a un concierto o a cualquier evento que entre en la categoría de citas románticas.

“Mi recomendación –dice Martínez– es estar en el presente. Vivir un día a la vez y no enredarse demasiado, pero experimentar otras cosas. Por ejemplo, en la vida cotidiana no hay tanto tiempo para tener largas conversaciones y ahora sí”.

Mantener el diálogo es fundamental. A distancia, las parejas pueden escucharse y conocerse mejor. Pueden tener más información de los gustos e intereses del otro, pero también, “generar conversaciones que van más allá de los clásicos ‘cómo estás’ y ‘qué hiciste hoy’. De hecho, puede ser una oportunidad para fortalecer la comunicación y generar una interacción en profundidad”, dice la sicóloga.

«Cuando nos dimos cuenta de que la distancia nos estaba afectando, fuimos sinceros y discutimos el miedo. Decidimos
entrar más en contacto y hacer cosas diferentes».

La clave, agrega, es hablar con claridad. “Tienen que decirse cómo se van sintiendo”.
Mateo cuenta que, hasta ahora, le ha funcionado ser honesto con su novia. Partiendo del reconocimiento de las dificultades, han encontrado soluciones que les permiten sortear de alguna manera la temporada. “Cuando nos dimos cuenta de que la distancia nos estaba afectando, fuimos sinceros y discutimos el miedo. Decidimos
entrar más en contacto y hacer cosas diferentes”, dice.

Así fue la celebración de su tercer aniversario: pactaron una hora. Se enviaron comida sorpresa a domicilio. Se vistieron para la ocasión, se arreglaron e hicieron una videollamada. Tuvieron una cita y crearon ese espacio virtual, que si bien no reemplaza la calidez del contacto, es una táctica para permanecer juntos en tiempos de pandemia. También, Mateo cuenta que se han programado para jugar en línea y hablar de otra cosa que no sea de su futuro ni de sus angustias o preocupaciones.

Enviar mensajes directos en Twitter y en Facebook. Audios y fotos por WhatsApp. Compartir videos cortos de lo que hace durante algún momento del día son otras vías para expresar afecto y, además, incentivan la interacción positiva, dice Martínez.

Otras ideas son hacer la maratón de una serie juntos, cocinar al mismo tiempo y luego sentarse a comer, escuchar música, leer el mismo libro y luego discutirlo. “Todos estos detalles mantienen el clima de conquista”, agrega Martínez. Y el siquiatra Córdoba coincide en que este es un momento que exige que seamos muy “creativos”.

Sandra cuenta que ha sostenido largas charlas con su pareja en cuarentena. Han hecho algunos planes, aunque confiesa que el trabajo no le ha dado “ese tiempo de sobra del que todo el mundo habla”, y eso ha dificultado los encuentros con su novio. Aun así, dice que se han conectado mejor en otros niveles gracias a los diálogos, “y esto es algo lindo, pero hace falta el contacto, los abrazos, los besos y, obvio, el sexo”.

El sexo, un reto

Una alternativa es el sexting o el sexo virtual. Las tecnologías permiten otras formas de sexualidad. Todo dependerá, por supuesto, del grado de comodidad que sienta cada pareja y cada persona, así como de la confianza que exista para compartir este tipo de material, cuidando siempre, sin escatimar ninguna medida, que no termine expuesto a algún tipo de difusión inesperada.

“Hay parejas que se mandan fotos, que se llaman. Muchos tienen un encuentro sexual con masturbación mutua, pero depende de qué tan cómodos se sientan”, dice Martínez. Hay una amplia gama de posibilidades. Desde las más elaboradas, como juguetes sexuales a control remoto (vía celular), hasta el simple intercambio de videos sensuales. La clave es entonces explorar si la pareja está a gusto con este tipo de actividades y si pueden, en las condiciones actuales, satisfacer –en parte– su deseo por estas vías.

«Hay parejas que se mandan fotos, que se llaman. Muchos tienen un encuentro sexual con masturbación mutua, pero depende de qué tan cómodos se sientan»

Si esta no es una opción, Córdoba sugiere aceptar la situación como un hecho inevitable y fortuito. Pero, sobre todo, abrir la posibilidad de encontrarse a través de las palabras y entender que este no es un momento eterno: “Recrear momentos que despierten afecto y cariño ayuda. Y vivir con la expectativa de que no es más que una noche oscura que se ha alargado, pero que seguramente se volverán a encontrar, también”.

“Es interesante cómo en medio de esta incertidumbre nos hemos dado cuenta de lo importante que es el otro. Esta situación nos ha permitido valorar la relación y pensar a dónde la queremos llevar”, dice Mateo.

La soledad de este tiempo excepcional puede ayudar a las personas a encontrar sus verdaderas motivaciones. “Cada uno –dice Martínez– debe permitirse explorar con más profundidad los motivos de su incomodidad y si corresponde a esta coyuntura o a otro tipo de problemas en la pareja. Por ejemplo, hay quienes ya no sienten desconfianza de que su pareja esté de fiesta, pero se preguntan si está saliendo virtualmente con alguien más”.

En este caso, el problema no es la separación, es la inseguridad que ya había antes del virus. Así que la cuarentena es potencialmente positiva en dos sentidos: porque nos puede ayudar a profundizar nuestra relación o a que nos demos cuenta de que hay cosas que necesitan ser corregidas.

De cualquier manera, ante un momento tan atípico como el actual, lo más importante, dicen los expertos, es tratar de mantener la tranquilidad individual. Así se estará mejor para la pareja e, incluso, para concluir que, tal vez, lo mejor para ambos sea pasar la página.

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