El director ejecutivo de la Autoridad Portuaria Dominicana (APORDOM), Víctor Gómez Casanova, dijo que el crucero Braemar, de la firma Fred Olsen, al cual no se le dejó atracar en Santo Domingo el pasado 2 de marzo como medida de prevención contra el coronavirus, fue la puerta de entrada de la enfermedad COVID-19 a Cartagena, Colombia.

“Con pesar, tuvimos que desautorizar a este crucero por no poderse demostrar que los viajeros estaban libres del COVID-19”, declaró el funcionario en el Transporte&Logística Summit 2020, frente a las autoridades y empresarios más relevantes del sector del movimiento en República Dominicana. El evento fue organizado por Mercado Media Network, casa editora de Revista Mercado y de este sitio web.

Gómez Casanova afirmó que “los puertos del país están abiertos”, con la condición de que los capitanes de las naves demuestren “con constancias médicas” que los integrantes de su tripulación “están libres de los síntomas que ya se conocen forman parte del coronavirus”. Le pidió a los empresarios asistentes del Transporte&Logística Summit 2020 que les informen a sus clientes, proveedores y/o asociados que solo se trata de medidas de prevención.

“Se confirmó un caso de COVID-19 en Cartagena. Se trata de una mujer de edad avanzada, nacida en Estados Unidos, quien venía (a Colombia) de realizar viajes por Inglaterra, Estados Unidos y países de Centroamérica y el Caribe”, precisaron las autoridades de Cartagena.

“La extranjera ingresó a Colombia el pasado 8 de marzo por la ciudad de Cartagena en un crucero internacional. Se trata de la nave Braemar, de la firma naviera Fred Olsen, que atracó en Cartagena el pasado domingo 8 de marzo, con 683 pasajeros y 381 tripulantes”, completó el informe.

De su lado, el director general de Aduanas, Enrique Ramírez Paniagua, afirmó en el Summit que su organización trabaja sin descanso para evitar que la enfermedad del COVID-19 se expanda por las fronteras aduanales de tierra, mar y aire.

La Cámara Internacional de Carga, la más grande asociación de navieras, calcula que las pérdidas del negocio marítimo llegan a US$350 millones semanales solo por efectos del coronavirus.

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