Si te encuentras trabajando más cerca de tu habitación a causa del coronavirus, te ofrecemos algunos consejos que te pueden ser de utilidad.

Cada vez más empresas están enviando a sus empleados a trabajar desde casa para ayudar a desacelerar la propagación del coronavirus. Si eres una de esas personas que están tratando de averiguar cómo trabajar desde casa, puedo ayudarte.

He sido escritora independiente durante quince años; al inicio me establecí en la esquinita de un apartamento y luego me mudé a un espacio con una oficina en forma donde podía cerrar la puerta.

Me encanta, pero sé que no es una transición fácil, en especial si no es algo que has estado planeando. A continuación, te ofrezco unos consejos sobre cómo aprovechar la situación hasta que comiences a desplazarte al trabajo de nuevo.

Mantén el mismo horario

Empieza por apegarte al mismo horario que tenías cuando ibas a una oficina. “Trata de levantarte a la misma hora y haz todas las cosas que hacías habitualmente para alistarte para el trabajo”, comentó William Castellano, profesor de la Escuela de Administración y Relaciones Laborales de la Universidad Rutgers. “Asegúrate de pensar en cómo vas a estructurar tu día de manera similar” a como lo hacías antes. Así que, si escribías una lista de pendientes cada mañana, escribe la lista de pendientes. Si te reportabas con la misma persona todas las mañanas, repórtate con ella.

Por supuesto, tu día de trabajo no será el mismo y, aunque reconozco que al principio me reí de un trabajador de Google que preguntó dónde conseguir el café matutino, su experiencia no es tan extraordinaria: tu rutina cambiará y necesitarás tiempo para adaptarte a esos cambios, como hacer el café en casa cuando estás acostumbrado a comprarlo camino a la oficina.

En lo que respecta al código de vestimenta para trabajar desde casa, soy franca partidaria de la idea de “vestir algo cómodo”, aunque Barbara Pachter, autora de “The Essentials of Business Etiquette”, quien trabaja en casa desde hace mucho tiempo, afirmó que al principio debes vestirte como si fueras a una oficina. Eso te ayudará a estructurar tu día, y más adelante puedes cambiar tu vestimenta, conforme te vayas ajustando a tu nueva forma de trabajo.

Ponte límites

Elige un lugar para tu oficina. No es obligatorio que tenga una puerta, pero deberá estar apartado de las distracciones. No necesitas una disposición demasiado costosa. Yo tengo una oficina, pero es mucho más probable que escriba en un “escritorio” para trabajar de pie que acondicioné con una pila de libros en la barra de mi cocina.

Los límites que establezcas también les atañen a otras personas que quizá compartan el mismo espacio. Esto será especialmente importante si una pareja o un compañero de apartamento también trabaja desde casa o si las escuelas están cerradas. Pachter sugiere que, si les dejan tareas a los niños para hacer en casa, trabajen junto con sus padres como si estuvieran acompañándolos a la oficina. (La efectividad de esta dinámica podría variar, dependiendo de las edades y las necesidades de tus hijos).

No obstante, la expectativa de que trabajes de tiempo completo y a la vez eduques a tus hijos en casa simplemente no será realista, afirmó Sara Perry, profesora adjunta de Administración en la Universidad Baylor. “Hay muchos factores que exigen tu tiempo, energía y recursos en este momento”, dijo. Esto podría implicar una conversación con los gerentes acerca de ajustar sus expectativas, dadas las circunstancias extraordinarias.

Programa tus descansos

Trata el ejercicio, las comidas y los descansos para estirarte como si fuera una reunión: eso significa anotarlo en tu calendario, al menos al inicio. Si tu trayecto incluía caminar y ahora no tienes razón para salir de tu casa, se te podría olvidar moverte. Cuando de pronto pierdes el ritmo de tu día, todo puede comenzar a descomponerse al mismo tiempo. Es probable que estés acostumbrado a confiar en las señales de tu oficina (por ejemplo, de otras personas) para recordar que debes levantarte y estirarte o almorzar.

Aunque ir al gimnasio quizá no sea una opción, podrías caminar o correr en el exterior sin dejar de practicar el distanciamiento social, o recurrir a videos en línea o en televisión para ejercitarte de alguna manera.

Prepárate para el aislamiento

Incluso la gente introvertida que trabaja en una oficina puede sufrir con el aislamiento al tener que quedarse en casa de manera repentina. Perry sugirió mantenerse en contacto de manera proactiva con otras personas en lugar de esperar a que alguien te busque. Esto podría traducirse en enviar correos electrónicos con más frecuencia a tus colegas, hacer teleconferencias, videoconferencias, usar herramientas de chat o solo levantar el teléfono. Lo mejor que pude hacer para ganarle al aislamiento fue conseguirme un perro. Por supuesto, no es realista que todo el mundo salga a conseguirse una mascota en este momento, en especial si el acuerdo de trabajar desde casa es temporal. También pongo una película vieja o una que haya visto muchas veces de fondo mientras trabajo. No es lo mismo que trabajar en una oficina, pero sí te proporciona un bullicio atmosférico para no trabajar en silencio absoluto.

Guarda el trabajo

Para quienes están acostumbrados a trabajar en una oficina, el trayecto vespertino es a menudo una forma de terminar el día laboral y comenzar la vida hogareña. Perry afirmó que es importante continuar con esa misma transición, incluso si solo te mueves de un lugar a otro del sillón. Así que guarda tu material de trabajo y tu computadora (o simplemente cierra tus aplicaciones del trabajo si quieres usar tu computadora para otra cosa).

Perry añadió que esto es fundamental en este momento porque “ya estás enfrentando un desafío en términos de tus recursos personales”, dijo. “Todavía necesitas ese tiempo de recuperación del trabajo”.

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